Tan claro
como el día, pero tan oscura como la noche. La fecha de los acontecimientos que
marcaron el fin y el comienzo de una nueva etapa de mi vida, aclararon la
mayoría de mis interrogantes, cada vez me siento más fuerte.
¡Maldito ascensor! No lo soporto más, me visita todos los putos años, ya le he dicho muchas veces que no quería irme con esos enanos, sinceramente siento que necesito la oportunidad de vivir como todos los seres carnales y no yendo de dimensión a agujero negro, me he cansado de soportar tal abuso.
Será mi culpa o de quiénes crearon ese maldito mapa. Estoy confundiéndolos un poco lo siento, pero es que si retengo toda esta mala energía que tengo, ¡podría incluso explotar!
Pero vamos, aquí tendrán la redacción que desatará todos los nudos que ha creado lo anterior dicho.
La ciudad de mis sueños:
Mi ciudad, el lugar donde hay árboles de dinero, y fuentes de puro cacao en plazas privadas, montañas de helado y en el reina tan solo amigos y personas conocidas que jamás cometieron ni cometerán ninguna clase de confusión o acto de falsedad ante nadie. Pues claro, redes de conocimientos, cansancio, comodidad y yerba dieron pie a que la creación de este paraíso fuera realizada (teoría espontánea)
Sólo quise dar un ejemplo en esto último.
Esas canciones que tanto armonizan el lugar, hacen que los pétalos de esa rosa roja se muevan al compás de la brisa, que acompaña las dulces pero ásperas melodías de la música metal.
¿Qué más se puede pedir? Siento el toque frío y tenebroso del lugar, pero aun así emitiendo mi radiante luz.
Pecados, ¿quién se escapa de ellos? Ni esa preciosa rosa roja, apenas por su color, vuelve loco a cualquiera que deposite sus cristales en ella. Es inofensiva, no cuando está obligada a clavar sus espinas en carroña, no tiene piedad. Continúa con ese aroma fresco e inocente luego de deshacerse del mal deseado.
¿Entonces, no era una ciudad libre de pecados?
Jamás lo fue, ¿en serio pensaron que esa ciudad existe?
¡Río fuerte! AJÁ.
Pues no, no le encuentro la gracia, el lugar de mis sueños fue eliminado, no puedo usar la imaginación ni el viaje de la bendita y tan amada yerba. ¿Saben por qué? Los malditos enanos. Ellos y su historia de que soy el fiel heredero del Infierno, si leyeron bien, INFIERNO. Eso quiere decir que… Ya se están sacando sus conclusiones. Algunos dirán: “¡Es el hijo del Diablo!” Pero no. Soy encarnado por su ángel gemelo, si, se lo que piensan ahora: “Si en la guerra que hubo en el cielo no estaba ese tal ángel”.
Les explico que los enanos me lo dijeron todo, respondieron cada una de mis incógnitas con excelencia y pruebas sangrientas de que soy el hermano de Lucifer.
¿Sorprendido yo? Algo.
Les escribiré un poco sobre esos enanos que mencioné.
Son parecidos con los gnomos, pero más horribles, no tienen un rostro tierno, si no cadavérico, tampoco son para nada simpáticos.
Ellos me traen mensajes todos los años sobre qué quiere mi querido hermano Satán que haga durante el año y advierte sobre los peligros y almas que quieren que sufra. Sé que es algo irónico, decir que el propio rey del más allá quiere protegerme, él no tiene sentimientos de amor ni nada relacionado a eso hacia mí, yo le doy igual, aseguro. Sus súbditos cada vez que me visitan repiten eso una y otra vez, que todo es para prepararme para mi reinado en el Infierno ya que se reencarnará en mí y seremos dos dominando.
Como todo adolescente llegué a una etapa de querer cambiar mi aspecto, siempre adoré vestirme de negro y escuchar black metal, hard rock, heavy metal… Pintar mi pelo de colores atrevidos, delinear mis ojos, cosas como esas.
Un día decidí hacerme un tatuaje que había visto en uno de mis extraños sueños. Era un brazo con una espada apuntando a los cielos, con una enredadera espinosa enroscada en él.
Concreté mi deseo, el diseño fue realizado en mi espalda completa.
A la semana de hecho el tatuaje, ardía como nunca. Antes de entrar a darme una ducha miré mi espalda reflejada en el espejo.
Sangraba como si las espinas de la enredadera estuvieran perforando mi carne severamente… Lo ignoré, Luci no me había dicho absolutamente nada acerca de esto.
Apenas cierro mis ojos, un castillo y llamas alrededor, un calor abrazador en el ambiente, me veo subiendo unas escaleras en espiral, subía y subía, nunca llegaba a la cima. Era todo una trampa, no tardé en darme cuenta que El diablo tan solo quería quedarse con mi cuerpo y dominar mi alma al entrar aquí. ¿Cómo se me ocurrió esto? Porque “mi querido hermano” es muy inteligente, pero como dice mi dicho, el vivo sabe más por vivo, que el diablo por ser diablo.
Aquí es donde despierto, luego de decir estas frases en voz alta y con mucha soberbia.
¡PECADOR MI HERMANO! ¡SOY COMO TÚ!
Y aquí me acordé de la dicha: Si no puedes con ellos, únetelos.
Pero como unirme si ya estoy dentro de esta jugada.
Sabemos cómo es él, le encanta desafiar.
Esta vez la pelea la gano yo, el poder lo tengo, tan solo saber que soy su hermano, el hermano de un ser superior a la raza humana (asco da) y mucho más poderoso que cualquier otro ser.
¡Maldito ascensor! No lo soporto más, me visita todos los putos años, ya le he dicho muchas veces que no quería irme con esos enanos, sinceramente siento que necesito la oportunidad de vivir como todos los seres carnales y no yendo de dimensión a agujero negro, me he cansado de soportar tal abuso.
Será mi culpa o de quiénes crearon ese maldito mapa. Estoy confundiéndolos un poco lo siento, pero es que si retengo toda esta mala energía que tengo, ¡podría incluso explotar!
Pero vamos, aquí tendrán la redacción que desatará todos los nudos que ha creado lo anterior dicho.
La ciudad de mis sueños:
Mi ciudad, el lugar donde hay árboles de dinero, y fuentes de puro cacao en plazas privadas, montañas de helado y en el reina tan solo amigos y personas conocidas que jamás cometieron ni cometerán ninguna clase de confusión o acto de falsedad ante nadie. Pues claro, redes de conocimientos, cansancio, comodidad y yerba dieron pie a que la creación de este paraíso fuera realizada (teoría espontánea)
Sólo quise dar un ejemplo en esto último.
Esas canciones que tanto armonizan el lugar, hacen que los pétalos de esa rosa roja se muevan al compás de la brisa, que acompaña las dulces pero ásperas melodías de la música metal.
¿Qué más se puede pedir? Siento el toque frío y tenebroso del lugar, pero aun así emitiendo mi radiante luz.
Pecados, ¿quién se escapa de ellos? Ni esa preciosa rosa roja, apenas por su color, vuelve loco a cualquiera que deposite sus cristales en ella. Es inofensiva, no cuando está obligada a clavar sus espinas en carroña, no tiene piedad. Continúa con ese aroma fresco e inocente luego de deshacerse del mal deseado.
¿Entonces, no era una ciudad libre de pecados?
Jamás lo fue, ¿en serio pensaron que esa ciudad existe?
¡Río fuerte! AJÁ.
Pues no, no le encuentro la gracia, el lugar de mis sueños fue eliminado, no puedo usar la imaginación ni el viaje de la bendita y tan amada yerba. ¿Saben por qué? Los malditos enanos. Ellos y su historia de que soy el fiel heredero del Infierno, si leyeron bien, INFIERNO. Eso quiere decir que… Ya se están sacando sus conclusiones. Algunos dirán: “¡Es el hijo del Diablo!” Pero no. Soy encarnado por su ángel gemelo, si, se lo que piensan ahora: “Si en la guerra que hubo en el cielo no estaba ese tal ángel”.
Les explico que los enanos me lo dijeron todo, respondieron cada una de mis incógnitas con excelencia y pruebas sangrientas de que soy el hermano de Lucifer.
¿Sorprendido yo? Algo.
Les escribiré un poco sobre esos enanos que mencioné.
Son parecidos con los gnomos, pero más horribles, no tienen un rostro tierno, si no cadavérico, tampoco son para nada simpáticos.
Ellos me traen mensajes todos los años sobre qué quiere mi querido hermano Satán que haga durante el año y advierte sobre los peligros y almas que quieren que sufra. Sé que es algo irónico, decir que el propio rey del más allá quiere protegerme, él no tiene sentimientos de amor ni nada relacionado a eso hacia mí, yo le doy igual, aseguro. Sus súbditos cada vez que me visitan repiten eso una y otra vez, que todo es para prepararme para mi reinado en el Infierno ya que se reencarnará en mí y seremos dos dominando.
Como todo adolescente llegué a una etapa de querer cambiar mi aspecto, siempre adoré vestirme de negro y escuchar black metal, hard rock, heavy metal… Pintar mi pelo de colores atrevidos, delinear mis ojos, cosas como esas.
Un día decidí hacerme un tatuaje que había visto en uno de mis extraños sueños. Era un brazo con una espada apuntando a los cielos, con una enredadera espinosa enroscada en él.
Concreté mi deseo, el diseño fue realizado en mi espalda completa.
A la semana de hecho el tatuaje, ardía como nunca. Antes de entrar a darme una ducha miré mi espalda reflejada en el espejo.
Sangraba como si las espinas de la enredadera estuvieran perforando mi carne severamente… Lo ignoré, Luci no me había dicho absolutamente nada acerca de esto.
Apenas cierro mis ojos, un castillo y llamas alrededor, un calor abrazador en el ambiente, me veo subiendo unas escaleras en espiral, subía y subía, nunca llegaba a la cima. Era todo una trampa, no tardé en darme cuenta que El diablo tan solo quería quedarse con mi cuerpo y dominar mi alma al entrar aquí. ¿Cómo se me ocurrió esto? Porque “mi querido hermano” es muy inteligente, pero como dice mi dicho, el vivo sabe más por vivo, que el diablo por ser diablo.
Aquí es donde despierto, luego de decir estas frases en voz alta y con mucha soberbia.
¡PECADOR MI HERMANO! ¡SOY COMO TÚ!
Y aquí me acordé de la dicha: Si no puedes con ellos, únetelos.
Pero como unirme si ya estoy dentro de esta jugada.
Sabemos cómo es él, le encanta desafiar.
Esta vez la pelea la gano yo, el poder lo tengo, tan solo saber que soy su hermano, el hermano de un ser superior a la raza humana (asco da) y mucho más poderoso que cualquier otro ser.
Difícil fue enfrentarlo, pero lo lamento Luci, aquí el rey supremo de todos los abismos del universo, soy Yo. Un simple humano con alma de bestia.
Fui capaz de
cambiar el rumbo de todo, convertir los pecados en amor y alegría, liberé
mundialmente a las personas de las enfermedades. Ya cesaron. Hay plantaciones
de “red eyes” (entienden a qué me refiero) por todo el planeta, incluso le
quité los efectos negativos que solía tener.
Ahora todo es paz y reino como líder.
¿Se preguntan dónde está Luci? ¿Y a Dios y Jesús por qué no hablé de ellos? ¿Acaso no intervinieron?
Pues déjenme explicarles una cosa, con un ejemplo simple:
Tienen una casa que es completamente suya, todo el alimento que puedan comer, un buen trabajo (con el que se sienten muy cómodos y saben que no están perdiendo el tiempo en algo que nos les satisface), o sea están muy bien de vida. Se enteran que hay alguien que está diciendo cosas erróneas de ustedes. ¿Cómo reaccionarían? Sé que se enojarían, incluso algunos acudirían a la violencia o a medidas más drásticas…
Pónganse a pensar… ¿Estaríamos en lo correcto? Sabiendo que nosotros no molestamos ni a un alma, y que somos dueños de nuestra propia realidad, nada de eso tendría que afectarnos si no hacernos más fuertes y sentirnos importantes por no estar en lugar de esos imbéciles que no saben que tienen una vida para cuidar.
Mi mensaje es: Cada loco es dueño de su locura y nosotros somos nuestros propios dioses. Tenemos que tenernos fe, no a una divinidad que ni si quiera sabemos si está ahí, nosotros somos esa realidad.
Mis queridos, el infierno, el purgatorio y el cielo, están aquí, ¡en nuestra casa! LA TIERRA.
Autora: Yohanna D.X.
Ahora todo es paz y reino como líder.
¿Se preguntan dónde está Luci? ¿Y a Dios y Jesús por qué no hablé de ellos? ¿Acaso no intervinieron?
Pues déjenme explicarles una cosa, con un ejemplo simple:
Tienen una casa que es completamente suya, todo el alimento que puedan comer, un buen trabajo (con el que se sienten muy cómodos y saben que no están perdiendo el tiempo en algo que nos les satisface), o sea están muy bien de vida. Se enteran que hay alguien que está diciendo cosas erróneas de ustedes. ¿Cómo reaccionarían? Sé que se enojarían, incluso algunos acudirían a la violencia o a medidas más drásticas…
Pónganse a pensar… ¿Estaríamos en lo correcto? Sabiendo que nosotros no molestamos ni a un alma, y que somos dueños de nuestra propia realidad, nada de eso tendría que afectarnos si no hacernos más fuertes y sentirnos importantes por no estar en lugar de esos imbéciles que no saben que tienen una vida para cuidar.
Mi mensaje es: Cada loco es dueño de su locura y nosotros somos nuestros propios dioses. Tenemos que tenernos fe, no a una divinidad que ni si quiera sabemos si está ahí, nosotros somos esa realidad.
Mis queridos, el infierno, el purgatorio y el cielo, están aquí, ¡en nuestra casa! LA TIERRA.
Autora: Yohanna D.X.
No hay comentarios:
Publicar un comentario