Jamás olvidaré aquella noche en dónde mi visión al mundo cambió completamente,
y la felicidad fue desvaneciéndose en tan solo unas horas…
Todo comenzó una tarde de invierno, fresca y tranquila. Como de costumbre estaba yo con unas amigas: Romina, la chica más confiable del grupo sentada junto a mí, yo fumaba hierba; Melani, la más calculadora tomaba mate a nuestro lado. En la otra esquina de la sala se encontraba Pilar, la más burlona, con Victoria, la reservada; ellas no despegaban sus ojos y dedos de sus teléfonos móviles. Estábamos esperando que llegara la hora de irnos de viaje destino a “El campamento del Valle verde”, en el cual pasaríamos el fin de semana para tomarnos un respiro del estudio, realizaríamos varias actividades como la pesca, la caza, canciones frente a la fogata e incluso conocer gente nueva y divertirnos un poco.
Al pasar el rato llega nuestro autobús, subimos y nos ubicamos en nuestros correspondientes asientos. Nos llevamos una gran sorpresa al ver que nuestros amigos Fabián, Rodrigo y Franco también irían al campamento, sería un fin de semana inolvidable.
El viaje transcurría pasivamente hasta que el autobús se detuvo de golpe, tirándome hacia adelante, extrañamente nadie más lo hizo, todos dormían como angelitos. Lo primero que pensé fue que algún animal se había atravesado en el camino y el vehículo lo arrolló; Fabián se despierta y me pregunta qué había sucedido, le dije que no sabía, el decide ir a preguntarle al conductor pero al llegar a su asiento me llama, me acerco y veo que el chofer ya no estaba allí.
Fabián baja a buscarlo, fui detrás de él, la curiosidad me consumía viva… La oscuridad dominaba el paisaje, por suerte tenía una pequeña linterna, el parachoques se encontraba en perfectas condiciones, no habían ni manchas de sangre del posible animal arrollado así que descartamos esa teoría y nos pusimos a investigar las ruedas, tampoco se había pinchado ninguna, un hedor muy asqueroso nos llamó la atención, a un lado de la ruta en un alambrado un cuerpo atravesado por sus afiladas púas me hizo largar un fuerte alarido que despertó a Romina y Melani, quienes vinieron rápidamente hacia nosotros muy confundidas, no quisimos dar explicaciones, solamente les dijimos que teníamos que volver ya al autobús y trancar ventanas y puertas, Romina, la cual odiaba que no le explicaran las cosas dice:
-Un momento, antes, necesito saber qué pasa.
-¡Aquí no es seguro! ¡Mira el alambrado! Aclamo.
Me saca la linterna de la mano y alumbra al dicho…
-¡Oh por Dios! Qué… ¿Qué es eso? Se exalta.
Melani y Fabián quedaron en completo silencio.
Cuando volteamos para regresar al vehículo, éste acelera, intentamos alcanzarlo pero iba en una velocidad que ninguno de nosotros podía correr, pronto se desvanece en el oscuro camino y la espesa niebla…
Perdidos en el medio de la nada decidimos caminar hasta llegar a algún lugar dónde alguien nos pudiera ayudar. Sin señal en nuestros teléfonos, sin alimentos ni mucho abrigo, la pasábamos realmente mal, además sentíamos que algo vigilaba cada paso que dábamos. Una deslumbrante luz al horizonte apareció, fue realmente raro, no podía ser una coincidencia.
-¿Vamos? Quizás es una casa. Interrogó Fabián.
- No creo que sea una buena idea, he visto muchas películas de terror. Responde Melani.
- Concuerdo contigo. ¿Y si es la casa de un psicópata? Asustada interrogó Romina.
-No creo en esas cosas, vamos, supongo que es mejor que estar aquí afuera. Afirmo.
-¡Están realmente locos! Exclama alterada Melani.
Fuimos hasta allí, al llegar notamos que la luz provenía de una especie de cueva la cual silenciosamente con temor a que algo pudiese sucedernos, no nos separamos en ningún momento porque dependíamos el uno del otro, éramos una clase de equipo de supervivencia creado sin querer por las circunstancias del momento. Nos topamos enseguida con la raíz de la luz, era fuego, algo se incendiaba, no tardamos en ver que nos rodeaban cadáveres despellejados colgados de distintas formas, unos con ganchos en los orificios oculares, otros con cadenas que entraban por la boca y salían por el orificio anal. Era realmente repugnante, a muchos les faltaban casi todos sus miembros, apestaban a podrido y las larvas e insectos se comían sus tejidos.
Claro que al ver todo esto quedamos en estado de shock, aún no creíamos que era real, pero no tardamos en dirigirnos a la salida. Para nuestra mala suerte nos topamos con algo realmente espeluznante, primero que la cueva ya no tenía su correspondiente salida, segundo que a un rincón de la cueva se podía ver que algo se ocultaba, un bulto negro, escuchábamos su respiración, que no era la de un ser humano, ésta aumentaba a cada segundo hasta que eso decide salir poco a poco a la parte iluminada de la cueva, era una clase de rata gigante, con rasgos algo humanos, muy pálido, cadavérico y sus ojos blancos, como ojos de ciego. Tenía algo de cabello largo a unos lados de la cabeza; encorvado y caminando como un marsupial fue acercándose a poco a nosotros, no sabíamos cómo reaccionar, así que no nos movimos, la criatura pasó a nuestro lado como si no nos hubiera notado y se dirige a uno de los cadáveres el cual empieza a devorar como una fiera.
Aprovechamos e buscamos otra salida…
-¿Qué era eso? Tiene que ser una broma. Disconforme con los hechos dije.
- ¡Tenemos que salir ya! ¡No sé qué carajos es y no me agrada la idea de estar encerrado aquí con eso! Exclama desesperadamente Fabián.
- Esto no es real, esto no es real, esto no es real… Se repetía Romina a sí misma varias veces.
- Esperen… ¿Y Melani? Interrogué.
- No podemos perderla de vista y menos con esa cosa rondando por aquí. Aclara Fabián.
Nos asomamos a ver si aquella criatura ya se había ido y ya que no parecía estar allí salimos a buscar a nuestra amiga… Un rastro de sangre nos llevó a una especie de laboratorio abandonado, en él había sustancias desconocidas en frascos, y varias de ellas volcadas en el suelo, en un escritorio encuentro una hoja la cual decía:
“Décimo octavo día del experimento, todo va como lo esperaba, he observado cambios en la coloración de sus ojos, ha aumentado increíblemente de tamaño, se le ha caído vello corporal y estoy notando que le crece cabello.
No actúa agresivo, ni habla, tan solo larga algún que otro alarido”. Dr. Howard
Creía ya saber qué había pasado, un científico loco creó un mutante y este ahora anda suelto asesinando todo lo que se le atraviese.
-No puedo creer en dónde nos metimos. Susurra Romina.
-Creo que ya no saldremos más… Afirmé.
-¡Esto es ridículo tenemos que acabar con esa cosa! Exclama seguro Fabián.
-Pero… ¿Y Melani? Cuestiona Romina.
-No creo que esté viva. Muy triste lo afirmo.
-Seamos positivos, a lo mejor ella está bien, encontró la salida, o se escondió de la criatura. Optimista menciona Fabián.
De repente el fuego que alumbraba el lugar se apagó, estaba completamente oscuro, Romina saca la linterna y me la da, un sonido como si alguien estuviera arrastrando algo se escucha, reacciono rápido y digo:
-Los ojos ciegos… Ya lo descifré, la mutación hizo que la criatura solamente pudiera ver en la oscuridad, rápido, ocúltense dentro de los armarios que la distraigo si aparece.
-¿Estás segura? Al mismo tiempo cuestionan Fabián y Romina-
-Muy segura, ahora vayan. Afirmo.
Mi plan funcionó, ellos lograron ocultarse y yo mantuve firme la linterna en el rostro de la criatura. De pronto escucho la voz de Melani, la cual decía:
- Yohanna, por favor, vete…
En el momento lo único que pasaba por mi mente era ayudar a mi amiga, así que rápidamente bajé la linterna e iluminé al suelo y allí estaba, con sus sangrientas viseras a la vista, sin sus ojos, ni sus piernas… Esas fueron sus últimas palabras. Lo que yo esperaba sucedió, la criatura se abalanzó sobre mí e intentó morderme, Fabián la golpeó con un frasco en el cráneo, ésta cae al suelo, para asegurarnos que no despertara y nos persiguiera, Romina toma una tijera y la apuñala en el pecho, la criatura aparentemente ya no vivía.
Logramos escapar de esa cueva, con mucha prisa.
- ¿Y si despierta? Preocupada pregunto.
- Está más que muerta, no te preocupes. Afirma con mucha tranquilidad Fabián.
- No sé, creo que no la apuñalé al corazón, lo siento, los nervios me dominaban. Muy desconcertada dice Romina.
- No pasará nada, además, si lo hace, no creo que pueda correr tan rápido como para alcanzarnos. Dice Fabián, confirmando con mucha certeza el hecho.
- ¡Apresurémonos igual! Tenemos que encontrar ayuda, acuérdense que estamos perdidos en el medio del nada y no tenemos como comunicarnos con el exterior. Enojada exclamo.
Al pasar el rato, luego de haber caminado unas 2 horas, noto que el autobús el cual veníamos de viaje, se encontraba estacionado frente a un bosque.
- ¡Miren allá! Muy ilusionada apunto hacia el vehículo.
- No puedo creer que esté bien, tenemos que ir rápido. Fabián sorprendido nos toma las manos y jala para ir.
- Tiene que ser una broma… Dudosa lo dice Romina.
No podíamos creer que allí se encontraba, ¡El campamento del Valle Verde! Increíblemente habíamos llegado, y todos nuestros amigos felices jugaban a la pelota, me acerco a Pilar para contarle lo sucedido y preguntarle por qué el autobús aceleró aquella hora, mi sorpresa aún es mayor al ver que ella no respondía, hasta parecía que no me notaba, ninguno de los presentes notó nuestra llegada. Fabián y Romina vienen hacia mí…
- ¡No entiendo, nadie me responde! Exclama confundido Fabián.
- Intenté hablar con Victoria pero me ignoró, el conductor está apoyado en aquel alambrado mirando al nada, no comprendo. Desconcertada me dice Romina.
- Am…Chi… chicos… ¿Ven lo que veo?
En ese preciso momento todo se volvió un escenario gore, el conductor tal cual el cuerpo clavado en aquel alambrado de púas, Victoria con cadenas atravesadas en los trapecios colgada en un árbol faltándole la mitad de sus piernas, Pilar en el suelo… tenía la espina partida a la mitad, su espalda tocaba sus glúteos de una forma muy perturbadora. El resto de los cadáveres no se podían reconocer, ya que esparcidos sus pedazos en el sangriento césped se hallaban. Al autobús partido en dos se encontraba, repleto de viseras y sangre, incluso pude ver el cráneo de Rodrigo clavado en la palanca de cambios.
Posteriormente, echamos a correr los únicos sobrevivientes, no tardamos en darnos cuenta que algo venía detrás de nosotros, era imposible…
- ¡El autobús! Grité.
- ¡No es posible, no nos dejará en paz! Entre lágrimas exclama Romina.
- No, no vamos a morir, somos más fuertes, por algo seguimos aquí, tenemos que terminar esto. Muy serio sonaba Fabián, sacando de su bolsillo una navaja que encontró en el anterior laboratorio.
- ¡Ven! Cobarde. Le grita el chico al vehículo, éste para y su puerta se abre.
Sorprendentemente Pilar se asoma…
- ¡Al fin, pasamos toda la noche buscándolos, suban! Exclama con una gran sonrisa.
- Es una trampa, no caeremos. Afirma Romina.
- No comprendo… ¿Y Melani? Sonando muy desconcertada interroga Pilar.
- Hey, vamos, ya pasó, será peor quedar aquí, tal vez todo fue una alucinación nada más. Mintiéndome a mi misma y obligándome a decirlo intervengo.
- No lo hagas Yohanna, sabes que te estás engañando a ti misma, pero si eso es lo que quieres, pues ve. Enfadado entre dientes me contesta Fabián.
- Entonces… ¿No vienes? Interrogo.
Fabián mueve la cabeza de derecha a izquierda una vez y queda observando el autobús. Decido subir, a Romina no le quedó otra así que me siguió; todo parecía normal, el conductor, mis amigos, todo… Al acelerar, observo la ventana, mi amigo ya no estaba.
Me siento al lado de Pilar…
- ¿Qué carajo le pasó a Fabián? Me pregunta.
- El sabe lo que hace. Respondo cortantemente.
Me distraje un rato, escuché algo de Metal en mis auriculares, miraba el paisaje, de repente tengo una visión en la cual veo a la criatura sujetándose de la puerta de la maletera trasera del autobús y mi amigo Fabián se encontraba también allí agarrado intentando detenerla, paro la música, tomo el extintor abro la ventanilla de la maletera y no podía creer que lo que vi en mi mente estaba sucediendo, con agresividad y ganas golpeo la cabeza de la criatura logrando que ésta saliera volando como un balón. Ayudo rápidamente a mi amigo a subir, todos observaban lo acontecido sin entender absolutamente nada. En ese momento no quise dar explicaciones, solamente tuve una conversación privada con Fabián.
Yo: - Puedes decirme… Si quieres…
Fabián: - Mira, me matarás por no decirte, pero ayer noté rasguños en la parte trasera del vehículo. Mi teoría sería que el conductor fue al baño, y la criatura no lo atacó porque lleva su casco de minero, solo dio unos rasguños en la maletera, es más inteligente de lo que nos podemos imaginar, aquel científico creó una especie que posiblemente use más del 50% de su capacidad cerebral, si será inteligente que nos hizo alucinar cosas que ya no existían, o tal vez nos hizo ver el futuro de lo que podría haber sucedido si no me hubieras ayudado ahora, antes de que subieras al autobús me puse a pensar en esa posibilidad y arriesgué, aquellos rasguños… Quizás eran una señal, una advertencia de lo que está pasando, o de lo que sucedería si no lo matáramos en aquel momento, estarían todos muertos, incluso nosotros, me pongo a pensar y posiblemente sea una burla, a que somos una raza inferior, que no puede usar más allá del 10% de nuestro cerebro, y que no entenderíamos esas marcas en el maletero o que no la tomaríamos en cuenta, como si fuera algo insignificante. Pero no, logramos cambiar ese destino Yohanna.
- Ahora entiendo la visión, si es todo una simple forma de hacernos pensar, razonar y ver que no somos inferiores, podemos hacer cosas increíbles, el realismo de las cosas me está dejando absorta, pensar que si esto fue una enseñanza del mundo, de la vida, para hacernos ver más allá de lo que está frente a nuestros ojos… Pero aún sigue algo de incógnito… ¿Y Melani está realmente muerta?
- Eso creo amiga, la vida a veces nos tiene que hacer perder algo importante para hacernos abrir los ojos, quizás ella está en un mejor lugar, aunque su muerte fue demasiado cruel. Pero como dice el viejo refrán: “Todo en esta vida pasa por alguna razón”.
Quizás la razón de su vida fue esa, su misión, su sacrificio a cambio de un nuevo conocimiento, un nuevo conocimiento que bien manejado puede cambiar el mundo, la raza humana, merecido no voy a decir que fue, nadie merece morir de esa manera, pero tenemos que dejar el pasado atrás y mirar siempre hacia adelante, porque pase lo que pase, todo es por una razón.
- Eres drástico, pero admiro tu razonamiento. No quiero dar explicaciones a nadie Fabián, diremos que la perdimos de vista, la buscamos y buscamos pero ni rastro…
- Ya veremos que decir.
Extrañamente nadie se acordaba de Melanie, hasta parecía que nunca hubiera existido…
AUTORA: Yohanna Dutra Xavier
Todo comenzó una tarde de invierno, fresca y tranquila. Como de costumbre estaba yo con unas amigas: Romina, la chica más confiable del grupo sentada junto a mí, yo fumaba hierba; Melani, la más calculadora tomaba mate a nuestro lado. En la otra esquina de la sala se encontraba Pilar, la más burlona, con Victoria, la reservada; ellas no despegaban sus ojos y dedos de sus teléfonos móviles. Estábamos esperando que llegara la hora de irnos de viaje destino a “El campamento del Valle verde”, en el cual pasaríamos el fin de semana para tomarnos un respiro del estudio, realizaríamos varias actividades como la pesca, la caza, canciones frente a la fogata e incluso conocer gente nueva y divertirnos un poco.
Al pasar el rato llega nuestro autobús, subimos y nos ubicamos en nuestros correspondientes asientos. Nos llevamos una gran sorpresa al ver que nuestros amigos Fabián, Rodrigo y Franco también irían al campamento, sería un fin de semana inolvidable.
El viaje transcurría pasivamente hasta que el autobús se detuvo de golpe, tirándome hacia adelante, extrañamente nadie más lo hizo, todos dormían como angelitos. Lo primero que pensé fue que algún animal se había atravesado en el camino y el vehículo lo arrolló; Fabián se despierta y me pregunta qué había sucedido, le dije que no sabía, el decide ir a preguntarle al conductor pero al llegar a su asiento me llama, me acerco y veo que el chofer ya no estaba allí.
Fabián baja a buscarlo, fui detrás de él, la curiosidad me consumía viva… La oscuridad dominaba el paisaje, por suerte tenía una pequeña linterna, el parachoques se encontraba en perfectas condiciones, no habían ni manchas de sangre del posible animal arrollado así que descartamos esa teoría y nos pusimos a investigar las ruedas, tampoco se había pinchado ninguna, un hedor muy asqueroso nos llamó la atención, a un lado de la ruta en un alambrado un cuerpo atravesado por sus afiladas púas me hizo largar un fuerte alarido que despertó a Romina y Melani, quienes vinieron rápidamente hacia nosotros muy confundidas, no quisimos dar explicaciones, solamente les dijimos que teníamos que volver ya al autobús y trancar ventanas y puertas, Romina, la cual odiaba que no le explicaran las cosas dice:
-Un momento, antes, necesito saber qué pasa.
-¡Aquí no es seguro! ¡Mira el alambrado! Aclamo.
Me saca la linterna de la mano y alumbra al dicho…
-¡Oh por Dios! Qué… ¿Qué es eso? Se exalta.
Melani y Fabián quedaron en completo silencio.
Cuando volteamos para regresar al vehículo, éste acelera, intentamos alcanzarlo pero iba en una velocidad que ninguno de nosotros podía correr, pronto se desvanece en el oscuro camino y la espesa niebla…
Perdidos en el medio de la nada decidimos caminar hasta llegar a algún lugar dónde alguien nos pudiera ayudar. Sin señal en nuestros teléfonos, sin alimentos ni mucho abrigo, la pasábamos realmente mal, además sentíamos que algo vigilaba cada paso que dábamos. Una deslumbrante luz al horizonte apareció, fue realmente raro, no podía ser una coincidencia.
-¿Vamos? Quizás es una casa. Interrogó Fabián.
- No creo que sea una buena idea, he visto muchas películas de terror. Responde Melani.
- Concuerdo contigo. ¿Y si es la casa de un psicópata? Asustada interrogó Romina.
-No creo en esas cosas, vamos, supongo que es mejor que estar aquí afuera. Afirmo.
-¡Están realmente locos! Exclama alterada Melani.
Fuimos hasta allí, al llegar notamos que la luz provenía de una especie de cueva la cual silenciosamente con temor a que algo pudiese sucedernos, no nos separamos en ningún momento porque dependíamos el uno del otro, éramos una clase de equipo de supervivencia creado sin querer por las circunstancias del momento. Nos topamos enseguida con la raíz de la luz, era fuego, algo se incendiaba, no tardamos en ver que nos rodeaban cadáveres despellejados colgados de distintas formas, unos con ganchos en los orificios oculares, otros con cadenas que entraban por la boca y salían por el orificio anal. Era realmente repugnante, a muchos les faltaban casi todos sus miembros, apestaban a podrido y las larvas e insectos se comían sus tejidos.
Claro que al ver todo esto quedamos en estado de shock, aún no creíamos que era real, pero no tardamos en dirigirnos a la salida. Para nuestra mala suerte nos topamos con algo realmente espeluznante, primero que la cueva ya no tenía su correspondiente salida, segundo que a un rincón de la cueva se podía ver que algo se ocultaba, un bulto negro, escuchábamos su respiración, que no era la de un ser humano, ésta aumentaba a cada segundo hasta que eso decide salir poco a poco a la parte iluminada de la cueva, era una clase de rata gigante, con rasgos algo humanos, muy pálido, cadavérico y sus ojos blancos, como ojos de ciego. Tenía algo de cabello largo a unos lados de la cabeza; encorvado y caminando como un marsupial fue acercándose a poco a nosotros, no sabíamos cómo reaccionar, así que no nos movimos, la criatura pasó a nuestro lado como si no nos hubiera notado y se dirige a uno de los cadáveres el cual empieza a devorar como una fiera.
Aprovechamos e buscamos otra salida…
-¿Qué era eso? Tiene que ser una broma. Disconforme con los hechos dije.
- ¡Tenemos que salir ya! ¡No sé qué carajos es y no me agrada la idea de estar encerrado aquí con eso! Exclama desesperadamente Fabián.
- Esto no es real, esto no es real, esto no es real… Se repetía Romina a sí misma varias veces.
- Esperen… ¿Y Melani? Interrogué.
- No podemos perderla de vista y menos con esa cosa rondando por aquí. Aclara Fabián.
Nos asomamos a ver si aquella criatura ya se había ido y ya que no parecía estar allí salimos a buscar a nuestra amiga… Un rastro de sangre nos llevó a una especie de laboratorio abandonado, en él había sustancias desconocidas en frascos, y varias de ellas volcadas en el suelo, en un escritorio encuentro una hoja la cual decía:
“Décimo octavo día del experimento, todo va como lo esperaba, he observado cambios en la coloración de sus ojos, ha aumentado increíblemente de tamaño, se le ha caído vello corporal y estoy notando que le crece cabello.
No actúa agresivo, ni habla, tan solo larga algún que otro alarido”. Dr. Howard
Creía ya saber qué había pasado, un científico loco creó un mutante y este ahora anda suelto asesinando todo lo que se le atraviese.
-No puedo creer en dónde nos metimos. Susurra Romina.
-Creo que ya no saldremos más… Afirmé.
-¡Esto es ridículo tenemos que acabar con esa cosa! Exclama seguro Fabián.
-Pero… ¿Y Melani? Cuestiona Romina.
-No creo que esté viva. Muy triste lo afirmo.
-Seamos positivos, a lo mejor ella está bien, encontró la salida, o se escondió de la criatura. Optimista menciona Fabián.
De repente el fuego que alumbraba el lugar se apagó, estaba completamente oscuro, Romina saca la linterna y me la da, un sonido como si alguien estuviera arrastrando algo se escucha, reacciono rápido y digo:
-Los ojos ciegos… Ya lo descifré, la mutación hizo que la criatura solamente pudiera ver en la oscuridad, rápido, ocúltense dentro de los armarios que la distraigo si aparece.
-¿Estás segura? Al mismo tiempo cuestionan Fabián y Romina-
-Muy segura, ahora vayan. Afirmo.
Mi plan funcionó, ellos lograron ocultarse y yo mantuve firme la linterna en el rostro de la criatura. De pronto escucho la voz de Melani, la cual decía:
- Yohanna, por favor, vete…
En el momento lo único que pasaba por mi mente era ayudar a mi amiga, así que rápidamente bajé la linterna e iluminé al suelo y allí estaba, con sus sangrientas viseras a la vista, sin sus ojos, ni sus piernas… Esas fueron sus últimas palabras. Lo que yo esperaba sucedió, la criatura se abalanzó sobre mí e intentó morderme, Fabián la golpeó con un frasco en el cráneo, ésta cae al suelo, para asegurarnos que no despertara y nos persiguiera, Romina toma una tijera y la apuñala en el pecho, la criatura aparentemente ya no vivía.
Logramos escapar de esa cueva, con mucha prisa.
- ¿Y si despierta? Preocupada pregunto.
- Está más que muerta, no te preocupes. Afirma con mucha tranquilidad Fabián.
- No sé, creo que no la apuñalé al corazón, lo siento, los nervios me dominaban. Muy desconcertada dice Romina.
- No pasará nada, además, si lo hace, no creo que pueda correr tan rápido como para alcanzarnos. Dice Fabián, confirmando con mucha certeza el hecho.
- ¡Apresurémonos igual! Tenemos que encontrar ayuda, acuérdense que estamos perdidos en el medio del nada y no tenemos como comunicarnos con el exterior. Enojada exclamo.
Al pasar el rato, luego de haber caminado unas 2 horas, noto que el autobús el cual veníamos de viaje, se encontraba estacionado frente a un bosque.
- ¡Miren allá! Muy ilusionada apunto hacia el vehículo.
- No puedo creer que esté bien, tenemos que ir rápido. Fabián sorprendido nos toma las manos y jala para ir.
- Tiene que ser una broma… Dudosa lo dice Romina.
No podíamos creer que allí se encontraba, ¡El campamento del Valle Verde! Increíblemente habíamos llegado, y todos nuestros amigos felices jugaban a la pelota, me acerco a Pilar para contarle lo sucedido y preguntarle por qué el autobús aceleró aquella hora, mi sorpresa aún es mayor al ver que ella no respondía, hasta parecía que no me notaba, ninguno de los presentes notó nuestra llegada. Fabián y Romina vienen hacia mí…
- ¡No entiendo, nadie me responde! Exclama confundido Fabián.
- Intenté hablar con Victoria pero me ignoró, el conductor está apoyado en aquel alambrado mirando al nada, no comprendo. Desconcertada me dice Romina.
- Am…Chi… chicos… ¿Ven lo que veo?
En ese preciso momento todo se volvió un escenario gore, el conductor tal cual el cuerpo clavado en aquel alambrado de púas, Victoria con cadenas atravesadas en los trapecios colgada en un árbol faltándole la mitad de sus piernas, Pilar en el suelo… tenía la espina partida a la mitad, su espalda tocaba sus glúteos de una forma muy perturbadora. El resto de los cadáveres no se podían reconocer, ya que esparcidos sus pedazos en el sangriento césped se hallaban. Al autobús partido en dos se encontraba, repleto de viseras y sangre, incluso pude ver el cráneo de Rodrigo clavado en la palanca de cambios.
Posteriormente, echamos a correr los únicos sobrevivientes, no tardamos en darnos cuenta que algo venía detrás de nosotros, era imposible…
- ¡El autobús! Grité.
- ¡No es posible, no nos dejará en paz! Entre lágrimas exclama Romina.
- No, no vamos a morir, somos más fuertes, por algo seguimos aquí, tenemos que terminar esto. Muy serio sonaba Fabián, sacando de su bolsillo una navaja que encontró en el anterior laboratorio.
- ¡Ven! Cobarde. Le grita el chico al vehículo, éste para y su puerta se abre.
Sorprendentemente Pilar se asoma…
- ¡Al fin, pasamos toda la noche buscándolos, suban! Exclama con una gran sonrisa.
- Es una trampa, no caeremos. Afirma Romina.
- No comprendo… ¿Y Melani? Sonando muy desconcertada interroga Pilar.
- Hey, vamos, ya pasó, será peor quedar aquí, tal vez todo fue una alucinación nada más. Mintiéndome a mi misma y obligándome a decirlo intervengo.
- No lo hagas Yohanna, sabes que te estás engañando a ti misma, pero si eso es lo que quieres, pues ve. Enfadado entre dientes me contesta Fabián.
- Entonces… ¿No vienes? Interrogo.
Fabián mueve la cabeza de derecha a izquierda una vez y queda observando el autobús. Decido subir, a Romina no le quedó otra así que me siguió; todo parecía normal, el conductor, mis amigos, todo… Al acelerar, observo la ventana, mi amigo ya no estaba.
Me siento al lado de Pilar…
- ¿Qué carajo le pasó a Fabián? Me pregunta.
- El sabe lo que hace. Respondo cortantemente.
Me distraje un rato, escuché algo de Metal en mis auriculares, miraba el paisaje, de repente tengo una visión en la cual veo a la criatura sujetándose de la puerta de la maletera trasera del autobús y mi amigo Fabián se encontraba también allí agarrado intentando detenerla, paro la música, tomo el extintor abro la ventanilla de la maletera y no podía creer que lo que vi en mi mente estaba sucediendo, con agresividad y ganas golpeo la cabeza de la criatura logrando que ésta saliera volando como un balón. Ayudo rápidamente a mi amigo a subir, todos observaban lo acontecido sin entender absolutamente nada. En ese momento no quise dar explicaciones, solamente tuve una conversación privada con Fabián.
Yo: - Puedes decirme… Si quieres…
Fabián: - Mira, me matarás por no decirte, pero ayer noté rasguños en la parte trasera del vehículo. Mi teoría sería que el conductor fue al baño, y la criatura no lo atacó porque lleva su casco de minero, solo dio unos rasguños en la maletera, es más inteligente de lo que nos podemos imaginar, aquel científico creó una especie que posiblemente use más del 50% de su capacidad cerebral, si será inteligente que nos hizo alucinar cosas que ya no existían, o tal vez nos hizo ver el futuro de lo que podría haber sucedido si no me hubieras ayudado ahora, antes de que subieras al autobús me puse a pensar en esa posibilidad y arriesgué, aquellos rasguños… Quizás eran una señal, una advertencia de lo que está pasando, o de lo que sucedería si no lo matáramos en aquel momento, estarían todos muertos, incluso nosotros, me pongo a pensar y posiblemente sea una burla, a que somos una raza inferior, que no puede usar más allá del 10% de nuestro cerebro, y que no entenderíamos esas marcas en el maletero o que no la tomaríamos en cuenta, como si fuera algo insignificante. Pero no, logramos cambiar ese destino Yohanna.
- Ahora entiendo la visión, si es todo una simple forma de hacernos pensar, razonar y ver que no somos inferiores, podemos hacer cosas increíbles, el realismo de las cosas me está dejando absorta, pensar que si esto fue una enseñanza del mundo, de la vida, para hacernos ver más allá de lo que está frente a nuestros ojos… Pero aún sigue algo de incógnito… ¿Y Melani está realmente muerta?
- Eso creo amiga, la vida a veces nos tiene que hacer perder algo importante para hacernos abrir los ojos, quizás ella está en un mejor lugar, aunque su muerte fue demasiado cruel. Pero como dice el viejo refrán: “Todo en esta vida pasa por alguna razón”.
Quizás la razón de su vida fue esa, su misión, su sacrificio a cambio de un nuevo conocimiento, un nuevo conocimiento que bien manejado puede cambiar el mundo, la raza humana, merecido no voy a decir que fue, nadie merece morir de esa manera, pero tenemos que dejar el pasado atrás y mirar siempre hacia adelante, porque pase lo que pase, todo es por una razón.
- Eres drástico, pero admiro tu razonamiento. No quiero dar explicaciones a nadie Fabián, diremos que la perdimos de vista, la buscamos y buscamos pero ni rastro…
- Ya veremos que decir.
Extrañamente nadie se acordaba de Melanie, hasta parecía que nunca hubiera existido…
AUTORA: Yohanna Dutra Xavier
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