Desde tus profundas aguas,
intenta no traerme felicidad
porque de ella, ya no dependo…
Es increíble el rotundo cambio.
No, mar, no roces mi carne
con tu refrescante y pura bondad,
no soy digna de tal….
La vida está dándome mi merecido.
Sin saber dónde ir, ni qué hacer estoy,
sin rumbo ni camino cierto.
Ni el destino sabe qué hacer conmigo...
Sigo perdido en agonía.
No, mar, ya no me brindes tu atención,
Nada es como antes…
El ego inundó mi ser.
Tus aguas arden sobre mi piel…
Esos viejos recuerdos, que no puedo olvidar,
van apoderándose de mi mente, queman por dentro,
pronto habrá solo cenizas…
No, mar, no tengas piedad,
tan solo arrastra lo poco que sobra de mí,
hacia tu profundidad…
Es inevitable recordar el pasado
vuelve a mí tan de repente…
No, mar, ya no me acompañes,
tu presencia hace que me sienta feliz.
No merezco tal compañía,
soy el mal puro, perdido en su culpable ser.
Me hace mal tu dulce frescor, tu aroma...
No, mar, déjame aquí, encerrada en mis pensamientos.
Autora: Yohanna Dutra Xavier.
¡No, mar! ¡Felicitaciones che! Esta good good
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar