Me acuerdo precisamente de ese viaje mortal que hice con mis amigos
hace unos años, me arrepiento rotundamente de haberme subido a aquel barco…
Eran las 14:00 hs de la tarde cuando estábamos todos en el puerto ya casi por zarpar,
cuando Anderson se da cuenta que aún no había llegado el capitán, así que decidimos irnos sin él, ya
que Renato sabía cómo conducir el barco. Partimos, el mar estaba muy tranquilo
y no había señal de ninguna clase de tempestad,
así decididos emprendimos el camino hacia
la isla “Lon Scape Ly”, la muy popular y visitada.
Mientras más nos adentrábamos en las profundas aguas de aquel inmenso mar, más
nos preguntábamos si aquel camino era el correcto, así que Virginia decidió ir
por el gps que estaba en su cartera, para nuestra mala suerte no lo encontró.Enzo
y Anderson, se encargaban de los tragos, mientras que Yohanna y yo de la música.
A lo lejos se veía una inmensa niebla y Renato decidió desviarse sin
comunicarnos, sentimos una fuerte sacudida y alzamos las miradas; ya estábamos en la isla, o eso
pensamos. Supuestamente nos esperarían los guías, pero el lugar parecía estar desierto.
Enfadados le preguntamos a Renato:
- ¿Dónde nos trajiste?
- Tuve que desviarme, porque íbamos a pasar por una niebla muy espesa, y no iba
a poder cruzarla, recuerden que no soy capitán.
Respiramos hondo, y Renato sube nuevamente para revisar las condiciones de
nuestro transporte, cuando de repente el barco se aleja con él dentro.
Yohanna: - ¿Y ahora? El tiene el equipaje.
Virginia:- Yo tengo mi bolso y la mochila, con provisiones hasta para 2 días.
Enzo:- Yo tengo mi carpa.
Anderson:- Tengo repelente y algunas cosas materiales.
Yo:- Tengo un cuchillo y varias navajas.
Yohanna decidió ir a inspeccionar la isla, Anderson salió rápidamente detrás de
ella, mientras que Virginia y Enzo armaban la carpa, yo intentaba encender la
fogata para calentarnos de noche, y a la comida.
La noche se aproximaba, y no había rastro de Yohanna ni de Anderson, así que me
adentre en el bosque con alguna esperanza de encontrarlos, raramente me sentía observada
por alguien, así que pensé que eran ellos
intentando asustarme y repetía una y
otra vez: ¡Chicos, no es gracioso! ¡Chicos, no es nada
gracioso!
Pero nadie respondía, insistí nuevamente, y esta vez pude
escuchar varias voces de sufrimiento, provenían
de todos lados, era muy perturbador. Corrí por ayuda, pero no fui capaz de
encontrar la salida, las voces cada vez
eran más fuertes y cercanas. Me mareé, no sabía hacia dónde mirar, esos sonidos
me aturdía, aunque me tapara los oídos, penetraban fuertemente haciéndome
enloquecer, en ese momento sentí un escalofrió y pude ver una sombra blanca que
se escabullía entre unos árboles, la seguí, tal vez se podía tratar de una
broma pesada realizada por mis amigos.
Virginia y Enzo, estaban en el campamento esperando mi
llegada junto con la de los desaparecidos, cuando oyen un grito desgarrador proveniente
del interior de la Isla, Enzo se levanta y va a buscarnos, Virginia insistió en
esperar allí por si regresábamos; comenzó a percibir que tenía compañía, se sintió
un fuerte chapuzón en el agua, asustada entró a la carpa. Pero su curiosidad la
llevo a su fin; miró detenidamente al exterior, cuando una mano esquelética con
grandes garras la toma por la cabeza y arrastra hacia al mar, la chica pego un gran alarido, en
ese preciso momento me di la vuelta y encontré a Enzo parado mirándome fijo a
los ojos, intenté llamarle la atención:
- Enzo… ¿estás bien? ¿Enzo? (sin respuesta alguna del chico)
Me le acerco y algo me sorprende, tenía un gancho enterrado en su nuca con una
larga piola gruesa que estaba atada en un árbol, cae al piso haciendo que se
desgarre aún más su profunda herida,
provocando su muerte. Casi me dio un infarto, de pronto siento un llamado con
mi nombre, era una voz conocida, era Yohanna, y Anderson que estaba con ella,
me dijeron que no encontraron rastros de vida en la Isla, que se habían perdido
hace un buen rato por eso no aparecían.
Volviendo al campamento ocurrieron una serie de acontecimientos que marcaron
ese viaje aún más, tranquilamente íbamos juntos, riendo, no quise contarles
nada de lo que le pasó a Enzo, tan solo
les dije que escuché la voz de Virginia pidiendo ayuda, que eso preocupó
bastante a mis amigos, Anderson descubre un profundo agujero, otra vez escuché
esas voces, pero ahora provenían del fondo del tal, él chico muy curioso se
acerca demasiado a la orilla del agujero y se cae, intentamos sacarlo pero no
respondía a nuestros llamados, Yohanna lloraba descontroladamente, traté
hacerla calmar, era algo imposible, ella es muy sentimental y puede llegar a
hacer locuras por amor, ya que lo amaba, quiso bajar a ayudarlo pero no la
dejé, me dijo:
- Vete, yo me quedaré. (Se arrodilla y mira para abajo llorando)
- Yohanna, no te muevas, ya vuelvo.
Seguí mi camino, escuchando esas voces irritantes nuevamente, pidiendo ayuda,
parecían ser almas torturadas que no pudieron emprender su camino al cielo, o
tal vez… ¡AL INFIERNO!
Cuando llegué al campamento encontré un gran rastro de sangre en la arena desde
la carpa hasta el mar, y me dije a mí misma:
- Ay no, ¡Virginia no! (Corrí rápidamente a ver si la encontraba en alguna
parte de la orilla).
Ya era tarde, su cadáver medio enterrado en la arena vi, no tenía la parte
superior del cráneo, era muy repugnante ver aquello; no perdí más tiempo y fui
a contarle lo sucedido a Yohanna, que para mi sorpresa había desaparecido. Miré
dentro del agujero, nada se podía apreciar, muy oscuro estaba así que volví al
campamento; veo algo al horizonte, era nuestro barco que se acercaba cada vez
más a la Isla, tardó unos 5 minutos pero llegó, fui y subí, no sabía cómo manejarlo
pero tenía que hacer lo posible para salir de ese loco lugar, el barco se fue
navegando solo, entro al lugar donde habíamos dejado el resto de las valijas y
me topo con el cuerpo descuartizado de Renato, sus órganos estaban esparcidos
por todo el suelo, resbalé con uno, me caí y golpeé la cabeza, lo único que
recuerdo fue eso, me desmayé, pero cuando desperté me encontraba en una gran
turbulencia, tomé un celular que por casualidad tenía señal y pude llamar a
emergencia:
-911? Necesitamos ayuda, estoy atrapada en una gran turbulencia marina, ayúdenme.
-Si, señora. ¿Nos puede decir en donde se encuentra?
-No lo sé, no tengo noción donde estoy.
-Ya va la ayuda, tranqu…
-¿Hola? Señora, ¿está ahí? ¿No!
-Llamada finalizada-
- ¿Y ahora qué carajo hago? ¿Espero? (me pregunté a mi misma muy asustada).
Una media hora después la gran turbulencia se calmó y llegó la ayuda.
Autoras: Yohanna Dutra Xavier y Romina Paola Pintos Biurra.