Era una
hermosa tarde de verano, estaba leyendo un libro llamado “lo desconocido”, muy
inspirador, la verdad.
Mi padre me propuso que invitara a unos amigos para ir a pasar unos días en algún lugar tranquilo y exótico, busqué en internet y encontré un pequeño rancho abandonado en muy buenas condiciones; invité a 4 amigos: Virginia, Renato, Camila y Diego. Saldríamos de mi casa a las 15:30 hs de la tarde un lunes.
Mi madre nos llevó, ese lugar quedaba a 7 horas de mi casa, cuando llegamos nos despedimos y entramos al bosque. Tardamos un poco en encontrar el rancho, por mientras Camila iba sacando fotos, escuchábamos música, al fin lo encontramos, estaba en excelentes condiciones, muy limpio y ordenado, habían muchos objetos personales… peines, espejos, plumas, cuadros artísticos e incluso una radio antigua, no entendíamos porque estaba abandonado. Ya estaba atardeciendo, como de costumbre me coloqué los auriculares y me fui a rondar por ahí, un barullo de agua me llevó a descubrir una bella cascada con unas rocas muy grandes a los bordes, me senté en una de ellas y me puse a escuchar “Lonely day”, me sentía muy solitaria y esa música me describía, de repente una presencia muy extraña hizo que me sacara los auriculares, se me erizó la piel, había un chico sentado en una roca a mí lado, mirando el agua, lo miré fijamente, hasta que giró su cabeza hacia mí y me sonrió, fue tan penetrante su sonrisa que me sacó una también. Le dije: - Hola, ¿quién eres?
Me respondió con una dulce y armoniosa voz:
- Me llamo Sebastián, un gusto, ¿y vos?
- Yohanna, mucho gusto.
Comenzamos a hablar, intercambiamos ideas, gustos, pero nunca me animé a preguntarle de donde era, no sé porque, quedamos de vernos en la mañana en el mismo lugar nuevamente.
Me fui muy feliz al rancho, estaban todos comiendo pescado que había asado Renato a la parrilla, me preguntaron dónde estaba, les dije que había ido a caminar. Habían 2 cuartos pequeños, en uno durmieron Camila y Diego, y en el otro Virginia y Renato, yo armé una pequeña carpa, antes de dormir me acosté en el pasto a observar las estrellas, en mi cabeza pasaron infinidad de pensamientos, estaba algo emocionada por haber conocido aquel misterioso y solitario chico, similar a mí, estaba ansiosa por volverlo a ver. Ya habían pasado 2 horas y no podía cerrar los ojos, decidí escuchar algo de música, el tema que describía el momento es “Leave out all the rest”, una canción que me dejaba sin palabras, me tranquilizaba…
En la mañana, me levanté a las 8 y fui a la cascada, como la primera vez que lo vi estaba allí sentado observando el agua, me senté junto a él y sin decir una palabra, el me abrazó, sonrió y así quedamos por un buen rato, sin dirigirnos la palabra ni mirarnos a la cara. Nos entendíamos, era nuestro idioma, solo nosotros podíamos comprenderlo.
Mi padre me propuso que invitara a unos amigos para ir a pasar unos días en algún lugar tranquilo y exótico, busqué en internet y encontré un pequeño rancho abandonado en muy buenas condiciones; invité a 4 amigos: Virginia, Renato, Camila y Diego. Saldríamos de mi casa a las 15:30 hs de la tarde un lunes.
Mi madre nos llevó, ese lugar quedaba a 7 horas de mi casa, cuando llegamos nos despedimos y entramos al bosque. Tardamos un poco en encontrar el rancho, por mientras Camila iba sacando fotos, escuchábamos música, al fin lo encontramos, estaba en excelentes condiciones, muy limpio y ordenado, habían muchos objetos personales… peines, espejos, plumas, cuadros artísticos e incluso una radio antigua, no entendíamos porque estaba abandonado. Ya estaba atardeciendo, como de costumbre me coloqué los auriculares y me fui a rondar por ahí, un barullo de agua me llevó a descubrir una bella cascada con unas rocas muy grandes a los bordes, me senté en una de ellas y me puse a escuchar “Lonely day”, me sentía muy solitaria y esa música me describía, de repente una presencia muy extraña hizo que me sacara los auriculares, se me erizó la piel, había un chico sentado en una roca a mí lado, mirando el agua, lo miré fijamente, hasta que giró su cabeza hacia mí y me sonrió, fue tan penetrante su sonrisa que me sacó una también. Le dije: - Hola, ¿quién eres?
Me respondió con una dulce y armoniosa voz:
- Me llamo Sebastián, un gusto, ¿y vos?
- Yohanna, mucho gusto.
Comenzamos a hablar, intercambiamos ideas, gustos, pero nunca me animé a preguntarle de donde era, no sé porque, quedamos de vernos en la mañana en el mismo lugar nuevamente.
Me fui muy feliz al rancho, estaban todos comiendo pescado que había asado Renato a la parrilla, me preguntaron dónde estaba, les dije que había ido a caminar. Habían 2 cuartos pequeños, en uno durmieron Camila y Diego, y en el otro Virginia y Renato, yo armé una pequeña carpa, antes de dormir me acosté en el pasto a observar las estrellas, en mi cabeza pasaron infinidad de pensamientos, estaba algo emocionada por haber conocido aquel misterioso y solitario chico, similar a mí, estaba ansiosa por volverlo a ver. Ya habían pasado 2 horas y no podía cerrar los ojos, decidí escuchar algo de música, el tema que describía el momento es “Leave out all the rest”, una canción que me dejaba sin palabras, me tranquilizaba…
En la mañana, me levanté a las 8 y fui a la cascada, como la primera vez que lo vi estaba allí sentado observando el agua, me senté junto a él y sin decir una palabra, el me abrazó, sonrió y así quedamos por un buen rato, sin dirigirnos la palabra ni mirarnos a la cara. Nos entendíamos, era nuestro idioma, solo nosotros podíamos comprenderlo.
Se repetían
nuestros encuentros, y día tras día, me gustaba más estar a su lado.
Ya faltaban 3 días para irme a mi casa, estaba muy deprimida, pero él con sus dulces palabras decía que me podía ir a visitar y que podíamos estar juntos por siempre, pero yo no quería irme de ese hermoso lugar. Mis amigos ya ni se acordaban de mi existencia, pasaba 1 hora diaria con ellos; ese mismo día los chicos me fueron a buscar y me encontraron en la misma cascada, me dijeron que tenían algo para mostrarme, nos dirigimos al rancho y a una de las habitaciones, habían muchas fotografías de un chico con una chica, yo reconocía ese rostro, yo sabía que era Sebastián, en ese momento me hice varias preguntas a mí misma, corrí a la cascada a pedirle explicaciones, él, sin problemas me contó que su madre lo había abandonado junto con la hermana y que pasó toda su vida ahí, yo le pregunté dónde se quedaba a dormir y qué había pasado con su hermana, él me dice: - No duermo, ella ya falleció pero antes me abandonó también, se casó con un hombre rico y codiciado.
Quedé perpleja, no tenía palabras para describir lo que estaba sintiendo en ese momento, me cayó una lágrima en la mejilla izquierda, él me la secó, me sonrió, y como siempre lo hacía, su penetrante sonrisa me hizo calmar y sentirme bien, me dio un beso en los labios y me dijo:
- Tú, lograste hacer que me enamorara, fue lo que siempre quise y nunca lo había logrado, ahora mi alma puede estar en paz…
Con una voz baja y melancólica dije:
- Sé lo que eres, no es necesario que me lo digas, siempre te amaré, en mi corazón siempre estarás, nunca voy a encontrar a alguien como tú, que me haga viajar en mis pensamientos y sentir esa conexión divina que hace sentirme especial.
- No te preocupes, siempre estaré contigo, en las buenas y en las malas, tú hiciste que pasara lo que siempre esperé, te amo.
SACA TUS PROPIAS CONCLUSIONES.
YO CREO QUE ESTE CUENTO NOS DEJA UN MENSAJE MUY IMPORTANTE, NUNCA DESISTAS, NUNCA DEJES DE AMAR ALGO QUE SABES QUE VALE LA PENA, INCLUSO DESPUÉS DE LA MUERTE, JAMÁS TE RINDAS.
Autora: Yohanna Dutra Xavier.
Ya faltaban 3 días para irme a mi casa, estaba muy deprimida, pero él con sus dulces palabras decía que me podía ir a visitar y que podíamos estar juntos por siempre, pero yo no quería irme de ese hermoso lugar. Mis amigos ya ni se acordaban de mi existencia, pasaba 1 hora diaria con ellos; ese mismo día los chicos me fueron a buscar y me encontraron en la misma cascada, me dijeron que tenían algo para mostrarme, nos dirigimos al rancho y a una de las habitaciones, habían muchas fotografías de un chico con una chica, yo reconocía ese rostro, yo sabía que era Sebastián, en ese momento me hice varias preguntas a mí misma, corrí a la cascada a pedirle explicaciones, él, sin problemas me contó que su madre lo había abandonado junto con la hermana y que pasó toda su vida ahí, yo le pregunté dónde se quedaba a dormir y qué había pasado con su hermana, él me dice: - No duermo, ella ya falleció pero antes me abandonó también, se casó con un hombre rico y codiciado.
Quedé perpleja, no tenía palabras para describir lo que estaba sintiendo en ese momento, me cayó una lágrima en la mejilla izquierda, él me la secó, me sonrió, y como siempre lo hacía, su penetrante sonrisa me hizo calmar y sentirme bien, me dio un beso en los labios y me dijo:
- Tú, lograste hacer que me enamorara, fue lo que siempre quise y nunca lo había logrado, ahora mi alma puede estar en paz…
Con una voz baja y melancólica dije:
- Sé lo que eres, no es necesario que me lo digas, siempre te amaré, en mi corazón siempre estarás, nunca voy a encontrar a alguien como tú, que me haga viajar en mis pensamientos y sentir esa conexión divina que hace sentirme especial.
- No te preocupes, siempre estaré contigo, en las buenas y en las malas, tú hiciste que pasara lo que siempre esperé, te amo.
SACA TUS PROPIAS CONCLUSIONES.
YO CREO QUE ESTE CUENTO NOS DEJA UN MENSAJE MUY IMPORTANTE, NUNCA DESISTAS, NUNCA DEJES DE AMAR ALGO QUE SABES QUE VALE LA PENA, INCLUSO DESPUÉS DE LA MUERTE, JAMÁS TE RINDAS.
Autora: Yohanna Dutra Xavier.