Melancólica está la noche,
solitaria está la luna,
sin señales de las brillantes blancas,
y mis ojos deseando deslumbrarse en perfección.
Por las luces de los gigantes,
se ha opacado el grande,
si no fuera por la bondad del astro luminoso,
ese espejo sería completamente invisible.
La ausencia de la oscuridad en la superficie,
crea un gran escenario brillante y fatigoso.
Ya nada era natural, como debería ser.
Tan solo con ver lo que me agobiaba, disipé.
Mi lugar destinado no se asimilaba con esa atmósfera.
La negrura silenciosa del ambiente,
me provocaba placidez.
Tan solo hacía falta, tu suave endeble corteza rozando la mía.
Mi afán, tú y yo presenciando un concierto de diamantes,
recostados piel a piel sobre la iluminada,
encendiendo la efervescente flama de la pasión,
y la lujuria, solamente escuchando el
eco del placer…
Autora: Yohanna Dutra Xavier.